
escóndete objeto | el obrero | junio 2006
¨Las mañanas cambiaron su signo conocido. Ahora el agua, su tibieza, su magia soñolienta es diferente. Ahora oigo desde que mi piel conoce que es de día, cantos de tiempos clandestinos sonando audaces, altos desde la mesa de noche y me levanto y salgo y veo compas atareados lustrando sus botas o alistándose para el día bajo el sol. Ahora mi aire de siempre es más mi aire y este olor a tierra mojada y los lagos allá y las montañas pareciera que han vuelto a posarse en su lugar, a enraizarse, a sembrarse de nuevo. Ya no huele a quemado, y no es la muerte una conocida presencia esperando a la vuelta de cualquier esquina. Ahora vamos envueltos en consignas hermosas, desafiando pobrezas, esgrimiendo voluntades contra malos augurios y esta sonrisa cubre el horizonte, se grita en valles y lagunas, lava lágrimas y se protege con nuevos fusiles. Ya se unió la historia al paso triunfal de los guerreros y yo invento palabras con qué cantar, nuevas formas de amar, vuelvo a ser, soy otra vez, por fin otra vez, soy¨
[Gioconda Belli]
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